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domingo, 5 de mayo de 2013

La tormenta


De repente se oyó un trueno y la tormenta me despertó, era la tormenta que esperaba hacía muchos años, pero me pilló por sorpresa, ya no la esperaba, había pasado tanto tiempo…. ¿Cómo iba a pensar que a estas alturas iba a llegar? Pues llegó y era una tormenta muy fuerte, con múltiples rayos y truenos que no dejaban de sonar y alumbrar el cielo

El agua empezó a correr, queriendo cambiarlo todo de lugar, pero las cosas llevaban mucho tiempo en el mismo sitio y se resistían a irse.

Llegó como llegan todas las tormentas, de improviso y sin avisar, era un día gris, pero era costumbre que los días fuesen grises en aquel lugar, por eso sus habitantes no le daban importancia y no esperaban ningún cambio. Todo igual, siempre igual. Pero no podemos esperar que todo se mantenga igual siempre, por que el tiempo varía, un día hace sol, otro sopla el viento… pero la gente de aquella ciudad no lo sabía. A veces se le pasaba por la cabeza que podía pasar algún día, que algún día llovería, pero siempre confiaban en que ese día fuese muy lejano. Pero es que con las tormentas como con la vida nunca se sabe.

El agua corrió y corrió y removió las hojas pues era otoño por aquel entonces, también había papeles en el suelo y mucha basura acumulada en las calles, pero el agua era muy fuerte y se lo quiso llevar todo de repente, pero las cosas y la basura al igual que todos los cambios no se hacen de repente, pueden ser más lentos o más rápidos pero nada pasa de repente. Algo nos avisa de que el cambio y la tormenta vienen, se van acercando, van llegando. Lo notamos porque cambia el viento o de repente sale un sol que no es el que toca y que brilla más de lo normal. Existe la casualidad, pero en las tormentas las casualidades no existen, se ven llegar, siempre que se mire, claro.

Dicen que después de la tormenta, llega la calma, al igual que después de la guerra llega la paz, pero antes de que la calma lo aplaque todo hay que dejar pasar la tormenta.
 
http://www.taringa.net/posts/info/16705694/Tormenta-electrica.html
 

martes, 30 de agosto de 2011

El extranjero

Había una vez  un pueblo lejano donde las gentes nunca estaban en paz. En sus corazones siempre reinaba la desilusión y la apatía y por ello siempre  estaban de mal humor.

El caso es que lo tenían todo para ser felices, pareja, trabajo, salud... pero aún así nunca lograban serlo. Siempre estaban malhumorados con los demás esperando que éstos les llamasen y les atendiesen como ellos merecían y al ver que esto no pasaba más malhumorados se sentían.

Un día apareció por allí un extranjero y todos los del pueblo salieron a hurtadillas a su encuentro, es un ser extraño, se dijeron los habitantes del lugar.

El extranjero no portaba más que en una pequeña mochilla un poco de pan y queso, agua para el camino y un palo de caminante. Pero no fue esto lo que más sorprendía a la gente,  sino su cara.

Cada vez que se encontraba con alguien en el camino esbozaba una dulce sonrisa y sus ojos reflejaban ilusión y felicidad.

Muy pronto empezaron los cometarios, será rico, decían, tendrá mil mujeres, se murmuraba.

Pero nadie se atrevía a preguntarle por miedo y desconfianza. No obstante entre los habitantes había un niño que no paraba de mirarle. Un día se armó de valor y salió a su encuentro sin que nadie pudiera detenerle y sin ningún pudor le preguntó:

- ¿Eres rico?
- No.- contestó
- ¿Tienes muchas mujeres esperándote en algún lugar?
- No.- contestó
- Entonces ¿por qué sonríes y tus ojos se iluminan?

El extranjero miró al niño, se sentó en una piedra que había en el camino y cogiendo al pequeño lo sentó en su regazo.

“Pues verás, mi corazón rebosa paz por que estoy en paz conmigo mismo, sonrío por que mi alma se alegra a cada paso que doy y mis ojos todavía son los de un niño, es por eso que todo lo que me sucede me ilusiona y me hace feliz”

De pronto se empezaron a abrir las puertas de las casas y la gente empezó a salir de ellas, dentro de un gran silencio se miraron unos a otros y poco a poco sus miradas se fueron iluminando, se dieron cuenta que eran ricos; vivían con gente maravillosa y lo más importante se tenían a sí mismos.

En aquel momento el extranjero, dejando al pequeño junto a su madre se levantó y se fue.

http://www.respuestario.com/como/como-lograr-la-paz-interior-aprende-a-encontrarte-a-ti-mismo