La necesidad de estar con alguien te hace muchas veces
aferrarte a gente. Y te aferras creyendo que esa persona es lo mejor de mundo.
Pero después de algunos tropiezos te das cuenta que tu mejor amigo eres tú
mismo.
Quien lea esto dirá que estoy equivocada, intentaré que
llegue el mensaje que pretendo difundir. No digo que se tenga que aislar uno de
todo y de todos, no, digo que se compartan pensamientos, experiencias, risas,
llantos y toda clase de cosas, en definitiva que se comparta vida, pero sin
hacer de las personas el centro de nuestro universo.
Tal vez las canciones que hemos tatareado y las películas
que hemos visto nos han hecho crear en nuestra mente una imagen distorsionada
del amor.
El Amor tiene que ser ante todo libre, no se le puede enjaular,
ni tampoco tratar de atrapar, por que entonces sucede que el amor se va.
Y tampoco hace falta buscar mucho por que está en todos los
rincones y los sitios en donde miremos, lo que pasa es que a veces estamos
ciegos.
Todo el mundo quiere ser correspondido y es normal, pero no
se puede mendigar, o te quieren o no te quieren. Es así de sencillo y así de fácil.
La soledad es muy dura, pero solo en soledad es cuando nos
conocemos realmente, solo en ella podemos saber lo que realmente queremos y
como somos. Y solo con ella sabemos que somos realmente fuertes y que a pesar
de todo, nada ni nadie podrán con nosotros.
Entre el amor y la soledad estamos nosotros mismos.









