Mostrando entradas con la etiqueta aprendizaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta aprendizaje. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de mayo de 2013

Y a pesar de todo seguimos vivos


Pasamos por diferentes fases, algunas gratas otras más amargas y todas dejan su marca.

Esta marca nos hace ser quienes somos, y también nos hace ser como somos.

Irremediablemente lo que nos sucede día a día nos cambia para bien o para mal y nunca más volveremos al mismo lugar, porque jamás podremos volver a la casilla de salida o retroceder en nuestros paso puesto que solo hay una dirección, hacía delante.

No obstante, a veces, nos suele parecer que permanecemos parados en nuestra vida y se acomoda en ella la monotonía, en esos momentos son dónde o nos fortalecemos o nos aislamos de todo y de todos y nos inventamos un mundo nuevo, único y exclusivo donde tenemos la seguridad de que no pasará nada que escape de nuestro control.

Si hacemos lo contrario, nos fortalecemos intentando vivir día a día en esta maravillosa aventura, sin escuchar a nadie y sintiendo todo lo que pasa a nuestro al rededor como si pasase dentro de nosotros.

Entonces salimos de nuestra cueva y cometemos estupideces y errores, de algunos de ellos compartiremos partes y en cambio otros quedarán en nuestro interior, enterrados o a la deriva como lo hace el mensaje de una botella que se tira al mar con el único propósito que se la trague las olas y que con la ayuda de las mareas un día aparezca  en una playa desconocida.

Y a pesar de  todo seguimos vivos.

http://www.ajeplus.es/inicio/

domingo, 20 de enero de 2013

El laberinto


Caminaba sin descanso. A veces se preguntaba si servía de algo, otras lo hacía de un modo cómodo y con mucho entusiasmo.

Hacía mucho tiempo que había empezado, cuando entró nunca pensó que llegaría tan lejos y jamás imaginó que dejaría tantas puertas cerradas por donde había pasado. Con menos edad siempre creía que se podía volver, luego aprendió que hay puertas que una vez cerradas es mejor no intentar abrir, pero eso le costó su tiempo.
Durante todo el recorrido había encontrado habitaciones cálidas y acogedoras que después sin saber ni cómo ni por qué se volvieron toscas y frías. En cada una de ellas encontraba algo que se llevaba y algo que dejaba, a veces queriendo otras sin querer. Había algunas habitaciones que después de saber que la puerta se había cerrado, le habían dejado un sabor agridulce. Otras, en cambio, aún siendo queridas y deseadas se habían apartado de su camino sin saber por qué. Algunas, muy pocas, habían vuelto a aparecer después de mucho tiempo y en su interior encontró lo que había dejado entonces: cariño y amistad verdadera.
Ahora se encontraba delante de una puerta nueva, desconocida y desconcertante. Se llenó de valor y la abrió. Dentro había un personaje enigmático que le preguntó:
- ¿Qué buscas en el laberinto?
- No lo sé realmente. Ni siquiera sabía que esto era un laberinto.- Contestó.
- Lo es, todo el mundo entra, algunos se pierden y se encuentran y otros quedan perdidos para siempre.
- ¿Y qué es lo que más busca la gente en este laberinto?
- Felicidad
- ¿Y la encuentran?
- No
- ¿Por qué?
- Por que se olvidan de buscarla dentro de  ellos mismos. El laberinto solo es un lugar, lo que vives, lo que ves, lo que eres debe ser creado por uno mismo, hay que ser paciente, pues te equivocaras muchas veces y muchas más creerás que es el final, pero no lo es.
-¿No? ¿Por qué?
- Porque el final no existe.- Y diciendo esto se levantó y se fue.
Se quedo solo en la habitación y después de meditar lo que acababa de oír, decidió cerrar la puerta y seguir caminando.




http://josemorales.blogia.com/2010/011901-el-amor-segun-victor-e.-frankl..php


sábado, 14 de abril de 2012

El grano y la paja

Un granjero estaba en su granja con su hijo pequeño. Había mucho trabajo y el niño siempre miraba a su padre trabajar, le gustaba mirar, así aprendía.

El padre se levantaba temprano, daba de comer a los animales, trabajaba la tierra, sembraba, recogía sus frutos, etc.

Tenía también un campo labrado de trigo, al principio era verde y después de algún tiempo se volvía rubio, maduraba al sol con ayuda de la lluvia.

Luego llegaba el tiempo de la cosecha, recogía el fruto y después había que separar el grano de la paja.

El niño miraba esta acción, de que manera separaba el grano de la paja y preguntó a su padre:


 Papá tú separas el grano de la paja, el grano sirve pero ¿la paja, para que se utiliza?.
-  Juan – nombró el padre a su hijo.- Es verdad que el grano tiene su utilidad, hacemos pan y otros alimentos con él, pero la paja también sirve.
-  ¿Para qué?.- Pregunto Juan.
-  Para dar de comer a los animales, para construir, como fuente de energía, etcétera.
-  Pensé que no servía de nada.- Dijo Juan

El padre levantó la vista de lo que esta haciendo y se sentó al lado de su hijo.


-  Juan, en esta vida todo sirve para algo, en tu vida te pasará muchas cosas, confío en que muchas buenas, otras no tanto, pero de las malas experiencias será de las que más aprenderás.- y añadió – Si eres capaz de aprender de todo aquello que te pase, serás un buen hombre. Las personas que entren y salgan de tu vida traerán lecciones, algunas te quedaran grabadas en la memoria otras las olvidarás con el tiempo, pero de todas aprenderás algo.

Y cogiendo a Juan de la mano se fueron a pasear.

http://www.imagui.com/a/espigas-de-trigo-cKdAeXxBg

viernes, 20 de mayo de 2011

Frase

"Cada persona que encontramos en nuestro camino
 es una oportunidad de aprender"