Las despedidas siempre se
nos hacen amargas y parece que deseemos quedarnos allí, donde hemos creído
perder yo no sé qué cosa.
Pero en realidad solo
necesitamos tiempo para volver a caminar, volver a intentarlo, volver a
probarlo.
Se debería decir adiós
con una sonrisa, sentados en el suelo y diciendo: "Bueno, te quieres ir,
pues vete yo estaré bien" aunque sea mentira y estemos destrozados.
Deberían enseñarnos a
decir adiós en el colegio, desde bien pequeños, yo de pequeña cuando me iba de
colonias y éstas acababan nos hacían cantar la canço del adeus.
Cuesta tanto despedirse
de alguien que quieres.... pero hay que hacerlo porque es bueno emocialmente.
Y que conste que esto no
es un adiós, es un hasta siempre.