viernes, 22 de marzo de 2013
sábado, 16 de marzo de 2013
Una canción, un café y una conversación
Una canción, un café y
una conversación. La soledad y la compañía. El entendimiento y una discusión.
Todo parece tan ambiguo, pero desde aquí ya nada parece importante, pues lo
único importante es la vida misma.
Eso a lo que llamamos
vivir y que no sabemos muy bien qué es y cada vez que lo pensamos nos hacemos
un verdadero lío.
Andar, pararse,
descansar, volver a caminar, confiar y equivocarse. Ser y estar. Y saber que lo que sé es no importa, por mucho que lo demuestres, pues siempre habrá quien
malinterprete, entonces ¿para qué complicarse? ¿para qué intentarlo? Realmente
para nada.
Los segundos siguen
pasando y no sabes cuándo se parara el reloj por eso no merece la pena hacerse
mala sangre. Solo importa seguir, hacer, intentar y saber que eres. Si sabes quién
eres nunca te perderás.
Vendrán nuevos tiempos e
intentarás vivirlos siempre siguiendo tus propias normas y valores, nunca
renunciarás a ti y siempre a tu ritmo.
Una canción, no vale
cualquiera, alguna que puedas cantar hasta quedarte ronca y pase lo que pase
siempre te levantará, porque desde que naciste te acompañan las canciones de
los latidos de tu corazón.
Un café tal vez solo o
acompañado, a veces amargo otras veces dulce como la miel, pero todo está lleno
de matices, blancos o negros, de cálidos y fríos.
Una conversación, quizá
con un desconocido en una sala de hospital o en un banco de un parque o tal vez
con una amiga de toda la vida o con alguien
que acabas de conocer.
La soledad que nos hace
fuertes y la compañía que nos hace humanos.
domingo, 3 de marzo de 2013
La verdad nos hará libres
¿Qué será ser honesto?
Decir la verdad siempre o reconocer que algunas veces no tenemos razón.
Creo que el ser honestos
nos hace libres, nos desata de la trampa de la mentira, aunque también es
cierto que hay que saber que solo podemos ser honestos con nosotros mismos y
dejar de argumentar en la vida de los demás, porque a fin de cuentas es su vida.
Quizá la verdad sea
escasa en estos momentos, pero creo que es hora de decir la verdad. De
plantarse delante del mundo y soltar las
caretas, esto hará que los valores vuelvan a asomar a esta sociedad sin rumbo,
donde parece que todo vale.
Pero antes de cantar las
verdades a cada uno, de decir al otro lo que pensamos o no de esto o de lo
otro, es necesario y yo añadiría urgente, que nos sentemos solos con nosotros
mismos y encontremos nuestra verdad. Porque no hay verdades relativas ni
medidas verdades, solo existe una y por mucho que intentemos disfrazarla o
disiparla está ahí, quieta e inerte como esperando a que nosotros la veamos y la acojamos en
nuestro interior.
Porque a pesar de que
parece una frase hecha y sin sentido, repetida hasta la saciedad, la verdad nos
hará libres y más fuertes, pero sobretodo nos hará sentirnos mejor.
domingo, 24 de febrero de 2013
No estarás sola
Ayer fue una conversación y hoy es una canción quizá mañana sea un abrazo.
Las decisiones las debemos cada uno aunque nos equivoquemos, nadie debe de guiar a nadie pues de hace camino al andar y de todo tropiezo nace una lección.
Y a pesar de que hoy es hoy, la felicidad toca a mi puerta por que a pesar de algunas personas quizá ya no estén, hay alguien que me dijo "No estarás sola".
Cada uno tenemos nuestras propias batallas que luchar y nuestros propios caminos que recorrer y no sirven guías ni señales .
Y si un día caemos, al siguiente nos volvemos a levantar y mañana con una sonrisa diremos "Buenos días".
Bueno es saber que esta "guerrillera" "no estará sola" y que vendrán a buscarme "batallones de soldados".
domingo, 10 de febrero de 2013
Nuestra bandera
En el alma no hay
diferencias de ningún tipo en esencia todos somos iguales.
Las diferencias son algo
inventado por nosotros los humanos, que nos empeñamos en mirarnos en la
diferencia olvidando que todos estamos aquí aprendiendo y todos tenemos un
ritmo de aprendizaje diferente, pero no por ello ni peor ni mejor sino diferente.
Tal vez nos empeñamos
demasiadas veces en ir por el camino equivocado dejando otros caminos de lado
simplemente porque no tenemos una visión amplia.
Ser honestos con nosotros
mismos y con los demás nos ayuda a dialogar y a empatizar hasta que las
diferencias se desvanecen.
Ser honestos significa
expresar claramente nuestros sentimientos sin necesidad de crear conflictos e
intentar llegar a un punto en común, base para la convivencia.
Y no lo somos por miedo,
miedo a ser vistos, expuestos y tal vez rechazados por aquellos que creemos
indispensables en nuestra vida, sin entender que nadie es indispensable para
nadie y que la vida es un viaje en el que de vez en cuando aparecen o
desaparecen personas sin ningún otro motivo que el trayecto mismo.
domingo, 20 de enero de 2013
El laberinto
Caminaba sin descanso. A veces se preguntaba si
servía de algo, otras lo hacía de un modo cómodo y con mucho entusiasmo.
Hacía mucho tiempo que había empezado, cuando entró nunca pensó que llegaría tan lejos y jamás imaginó que dejaría tantas puertas cerradas por donde había pasado. Con menos edad siempre creía que se podía volver, luego aprendió que hay puertas que una vez cerradas es mejor no intentar abrir, pero eso le costó su tiempo.
Durante todo el recorrido había encontrado
habitaciones cálidas y acogedoras que después sin saber ni cómo ni por qué se
volvieron toscas y frías. En cada una de ellas encontraba algo que se llevaba y
algo que dejaba, a veces queriendo otras sin querer. Había algunas habitaciones
que después de saber que la puerta se había cerrado, le habían dejado un sabor
agridulce. Otras, en cambio, aún siendo queridas y deseadas se habían apartado
de su camino sin saber por qué. Algunas, muy pocas, habían vuelto a aparecer
después de mucho tiempo y en su interior encontró lo que había dejado entonces:
cariño y amistad verdadera.
Ahora se encontraba delante de una puerta nueva,
desconocida y desconcertante. Se llenó de valor y la abrió. Dentro había un
personaje enigmático que le preguntó:
- ¿Qué buscas en el laberinto?
- No lo sé realmente. Ni siquiera sabía que esto
era un laberinto.- Contestó.
- Lo es, todo el mundo entra, algunos se pierden y
se encuentran y otros quedan perdidos para siempre.
- ¿Y qué es lo que más busca la gente en este
laberinto?
- Felicidad
- ¿Y la encuentran?
- No
- ¿Por qué?
- Por que se olvidan de buscarla dentro de ellos mismos. El laberinto solo es un lugar,
lo que vives, lo que ves, lo que eres debe ser creado por uno mismo, hay que
ser paciente, pues te equivocaras muchas veces y muchas más creerás que es el
final, pero no lo es.
-¿No? ¿Por qué?
- Porque el final no existe.- Y diciendo esto se
levantó y se fue.
Se quedo solo en la habitación y después de meditar
lo que acababa de oír, decidió cerrar la puerta y seguir caminando.
domingo, 13 de enero de 2013
El vuelo
Había una vez una gaviota a la que no habían enseñado a
volar. Desde que era niña lo había deseado tanto, se lo había imaginado de
miles de formas distintas, lo había soñado tantas veces que ya ni cuenta se
daba de cuando estaba soñando y cuanto no.
Pasó el tiempo y la gaviota creció y en su interior,
sentía que no acababa de saber volar, muchas veces pensó el motivo de su frustración,
será que no me han enseñado, será que no lo he aprendido, será que no lo
intenté, será...
Pasaron muchas gaviotas por su vida, compañeras, algunas
le decían como tenía que volar, lo que tenía que hacer, manera de abrir las
alas, la postura, etc.
Hasta que llegó el día en que la gaviota se dio cuenta
que para volar solo hacía falta una cosa: pensar que vuelas. Es lo único que se
necesita. Ya sea sola o acompañada solo hace falta pensar que se es libre para
serlo realmente y saber que lo que se hace es auténtico para no necesitar hacer
nada más.
Para volar solo hace falta creer que se vuela.
Inspirado
en Juan Salvador Gaviota de Richard Bach.
viernes, 4 de enero de 2013
Entre amor y soledad
La necesidad de estar con alguien te hace muchas veces
aferrarte a gente. Y te aferras creyendo que esa persona es lo mejor de mundo.
Pero después de algunos tropiezos te das cuenta que tu mejor amigo eres tú
mismo.
Quien lea esto dirá que estoy equivocada, intentaré que
llegue el mensaje que pretendo difundir. No digo que se tenga que aislar uno de
todo y de todos, no, digo que se compartan pensamientos, experiencias, risas,
llantos y toda clase de cosas, en definitiva que se comparta vida, pero sin
hacer de las personas el centro de nuestro universo.
Tal vez las canciones que hemos tatareado y las películas
que hemos visto nos han hecho crear en nuestra mente una imagen distorsionada
del amor.
El Amor tiene que ser ante todo libre, no se le puede enjaular,
ni tampoco tratar de atrapar, por que entonces sucede que el amor se va.
Y tampoco hace falta buscar mucho por que está en todos los
rincones y los sitios en donde miremos, lo que pasa es que a veces estamos
ciegos.
Todo el mundo quiere ser correspondido y es normal, pero no
se puede mendigar, o te quieren o no te quieren. Es así de sencillo y así de fácil.
La soledad es muy dura, pero solo en soledad es cuando nos
conocemos realmente, solo en ella podemos saber lo que realmente queremos y
como somos. Y solo con ella sabemos que somos realmente fuertes y que a pesar
de todo, nada ni nadie podrán con nosotros.
Entre el amor y la soledad estamos nosotros mismos.
jueves, 27 de diciembre de 2012
Hoy
Hoy he decidido dejar el pasado atrás.
Hoy decidí vivir hacia delante.
Hoy pensé en olvidarlo todo y empezar de nuevo.
Hoy empiezo.
Hoy decidí vivir hacia delante.
Hoy pensé en olvidarlo todo y empezar de nuevo.
Hoy empiezo.
sábado, 1 de diciembre de 2012
Dignidad
Hace un momento me vino una palabra a la mente "Dignidad" y no pude dejar que se me escapara, comencé a escribir y salió esto.
Confundimos la dignidad con la autoestima, pensando que siendo dignos valemos más o tenemos más derechos que el resto, esto no es cierto.
Tener Dignidad es existir, estar en el mundo, sin necesidad de ser o dejar de ser, sin obligaciones ni deberes. A veces nos llenamos la cabeza de convencionalismos, pensando en lo que ha de ser, en el estereotipo marcado por esta sociedad totalmente hipócrita y llena de clichés y tabús.
A pesar de eso ser digno no requiere ningún esfuerzo por ninguna de las partes, si es que las hubiere. Para ser digno, solo hay que ser genuino, auténtico y para eso, y voy a escandalizar a más de uno, hay que meter la pata millones de veces, creer en quimeras aunque te digan lo contrario y de vez en cuando pegarse el batacazo, pero bien pegado.
Fomentemos el respeto por nosotros mismos y por los demás, aceptando nuestra responsabilidad en nuestro cachito de mundo que creamos e intentemos mejorarlo, mejorando primero nosotros y después creando un ambiente acogedor, donde sea agradable vivir.
Intentemos ayudar a los demás, sin imponernos, dejando que éstos sean ellos mismos, sin pretender cambiarlos o empecinarnos en cambiarles el camino, ya que solo uno depende del destino del uno mismo.
Por que ser diferentes nos hace valiosos para intercambiar opiniones y llegas juntos a crear un mañana mejor.
Confundimos la dignidad con la autoestima, pensando que siendo dignos valemos más o tenemos más derechos que el resto, esto no es cierto.
Tener Dignidad es existir, estar en el mundo, sin necesidad de ser o dejar de ser, sin obligaciones ni deberes. A veces nos llenamos la cabeza de convencionalismos, pensando en lo que ha de ser, en el estereotipo marcado por esta sociedad totalmente hipócrita y llena de clichés y tabús.
A pesar de eso ser digno no requiere ningún esfuerzo por ninguna de las partes, si es que las hubiere. Para ser digno, solo hay que ser genuino, auténtico y para eso, y voy a escandalizar a más de uno, hay que meter la pata millones de veces, creer en quimeras aunque te digan lo contrario y de vez en cuando pegarse el batacazo, pero bien pegado.
Fomentemos el respeto por nosotros mismos y por los demás, aceptando nuestra responsabilidad en nuestro cachito de mundo que creamos e intentemos mejorarlo, mejorando primero nosotros y después creando un ambiente acogedor, donde sea agradable vivir.
Intentemos ayudar a los demás, sin imponernos, dejando que éstos sean ellos mismos, sin pretender cambiarlos o empecinarnos en cambiarles el camino, ya que solo uno depende del destino del uno mismo.
Por que ser diferentes nos hace valiosos para intercambiar opiniones y llegas juntos a crear un mañana mejor.
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